12 de junio de 2015

DESPUÉS DE LAS ELECCIONES









Después de las elecciones
autonómicas y municipales
se evalúan las votaciones
y en un plazo de veinte días naturales
según la ley actualmente vigente
se realizan los pactos postelectorales
de forma consensuada y con los votos consecuente
para la configuración
y correspondiente constitución
del ayuntamiento, diputación
y más adelante del parlamento de las autonomías de la nación.

Nuestra peculiar ley electoral
está personalizada y adaptada
de forma adecuada y ajustada
a nuestra gran diversidad político-mental

y por eso se puede dar la opción  
de que una fuerza política muy votada
no gobierne y sea desalojada
de la correspondiente institución.

La ley se debería modificar
para poderse contemplar
el caso arriba indicado
es decir que un partido muy votado
tenga preferencia para gobernar
estableciendo un porcentaje de escaños conseguidos
que asegure el mandato según el pueblo ha elegido
evitando los “pactos contra natura”
que son un engaño al electorado
y que proporcionan investiduras
que la población mayoritaria no ha deseado.

También se puede optar
por una segunda vuelta en la que se vuelve a votar
como ocurre en otras naciones
con más “solera” en estas cuestiones.

Y ahora abordo otra cuestión
que evitaría el hastío por tanta votación
además de ahorrar mucho dinero a la nación.
Me refiero a que coincida la realización
en un mismo día de toda jornada electoral
es decir, la municipal, autonómica y nacional
y todas las autonomías a la vez
en ese único día  ¡pardiez!
es de sentido común y de lógica intelectual
esta medida, receta o iniciativa nada original
que a nuestros políticos quizás torpes y con cierta mediocridad
no se les ha ocurrido en profundidad.

Espero que alguno lea esta publicación
y la idea se introduzca en su ADN con resolución.

Aclaración
ante tal aseveración: 

Ultimamente los políticos se ha concienciado
de que tal molécula es de gran relevancia
en su identidad y con gran petulancia
la mencionan de cara a su electorado.

Puff, creo que se me adhesionan
la jerga de palabros y frases rimbombantes
que nuestros políticos flamantes
endiosados y pedantes 
se adjudican o inventan.









3 de mayo de 2015

AÑO MUY ELECTORAL





En este año 2015 que nos ha tocado vivir
al menos, a dos votaciones podemos ir
una, a finales de mayo, autonómica y municipal
y otra, a final de año, que será más general.

Nuestros políticos se están “poniendo las pilas”
están ya tensos y reorganizan sus filas
tienen que “luchar” contra el paro y contra su corrupción
ellos no se han recortado como el resto de la nación

y el electorado no es tan tonto como a ellos les pudiera parecer
y la única arma que tienen para controlar su gestión,
el voto que en la urna pueden meter
puede y debe ser de castigo para tanto “chorizo” y ladrón.

Sobran políticos y toda su corte de “enchufados”
todos llenos de prebendas y bien colocados.

Esto solo se corrige si se cambia este sistema
que permite una carrera política muy golosa
y que se puede resumir en el siguiente lema
“Mi vocación política es poderosa,
sustanciosa y, para mí, beneficiosa”.


Hago una propuesta política a continuación,
quizás utópica, pero innovadora, para el gobierno de la nación: 


La tan jugosa carrera debe ser un servicio a la comunidad,
no servirse de la política para su prosperidad,
y un servicio transitorio, que se hace a la nación
con un único buen sueldo y después a la anterior colocación.

 Seguro que con estas condiciones,
caen en picado las políticas vocaciones...

 Habría que hacer una rigurosa selección
de profesionales preparados para tan, ahora, sacrificada misión,

y como los candidatos serían, más bien, insuficientes,
un comité obligaría a entrar en concurso oposición
a los ciudadanos que tengan estudios y preparación
para ser políticos eficaces y competentes
haciendo un sondeo previo entre la población.

Con tal sistema se acabaría la partidocracia
pues  para gobernar, los partidos de la actual democracia
no se necesitan; en su lugar, verbigracia:

Se requieren profesionales íntegros, honorables
trabajadores, eficaces, capaces, respetables
no mentes mediocres sino brillantes
gente buena, no maleantes...

Se acabarían las campañas electorales
en las que gastan dinero a raudales...
Incluso no haría falta la votación
pues el gobierno de la nación
dependería de los tribunales
que por concurso oposición
elegirían a los adecuados profesionales.
Y para elegir a los comités o tribunales
un programa de ordenador escogería
con una aséptica pero adecuada garantía
entre la población, los más cabales.

Bien es verdad que este sistema innovador
puede ser meditado y detallado para que funcione mejor.